Río Bravo
Recuerdo cuando te vi por primera vez,
la primera vez que estuve frente a tus aguas ruidosas y amenazadoras.
Parecía que me hablaban, me decían que no te
cruzara.
Recuerdo cuando estaba junto a ti y te miraba,
el terror al irme acercando
parecías tan hondo y peligroso.
Recuerdo tus aguas traicioneras, oscuras, revoltosas.
La gente piensa que es fácil cruzarte, no es así.
Muchas personas han muerto,
personas que se confían demasiado.
Recuerdo el día que te crucé por primera vez.
Tristeza.
Toda mi familia se había quedado en Juárez,
no sabía cuando los volvería a ver, si los volvería
a ver.
Recuerdo a la persona que nos cruzó
tan alto como un edificio
se miraba de pésimo carácter
piel blanca, ojos verdes, nariz grande, boca grande
cabello, bigote y barba güeros.
Recuerdo que junto a mí iba una señora chaparrita,
gordita
ojos y cabello cafés,
llevaba un bebe en sus brazos.
Recuerdo estar agachada abajo de un árbol junto a
mi esposo.
Pensaba que si cruzaba me iba a ahogar
porque no sabía nadar.
Estaba embarazada de mi primer bebé.
El río llevaba mucha agua.
Al acercarme y tocar el agua con mis pies,
me puse muy nerviosa y me arrepentí.
Los rostros de quienes te iban a cruzar reflejaban tristeza.
Podría asegurar que, en silencio, le iban pidiendo
a Dios
que les ayudara, que les ayudara para cruzarte con bien,
que no hubiera agentes de migración para poder llegar
a su destino.
Ahora cuando estoy triste recuerdo
todos los momentos tan difíciles que pasé,
todo lo que sentí al cruzarte.
Es por eso que te respeto y siento
que las demás personas también deben respetar
tus aguas traicioneras.
por: ROSA GONZÁLEZ
|