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Dejé lo mejor de
mí por mi familia
Yo dejé a una niña de un año de nacida
al cuidado de mi madre porque pensé que trabajando
en El Paso podría solucionar los grandes problemas
económicos que teníamos. No teníamos
dinero ni tan siquiera para comer, menos para otras necesidades
que se nos presentaban. Dejé a mi hijita Martha Alicia.
Fue un dolor bien grande dentro de mi corazón, pero
tenía que hacerlo porque no había otra solución.
Yo estaba contratada para venir a los Estados Unidos por una
familia de mexicanos que vivía aquí en El Paso.
El señor, mi patrón, se encargó de contratar
a la persona que me ayudó a cruzar pasando por el Río
Bravo.
Recuerdo esa noche del mes de junio en el año de 1977.
Estaba muy oscuro y el río estaba muy crecido. Yo tenía
mucho miedo. La travesía duró más o menos
una hora. Mis patrones me esperaban en el centro de El Paso.
Para mí todo era nuevo. Mi tristeza era grande al pensar
en mi niña, sufría mucho por no poder verla,
era mi pedacito de vida que había dejado. Me pasaba
las noches sin poder dormir por estar pensando en ella. Soñaba
en ser un pajarito para volar e ir a verla y después
poder regresar como ellos, sin problemas para pasar el río.
Poco a poco me fui acostumbrando. Me pagaban treinta dólares
por semana por cuidar a tres niños: de uno, tres y
cuatro años de edad. Cuidaba a los niños de
lunes a viernes, que eran los días en que mis patrones
trabajaban, y limpiaba la casa los fines de semana. Trabajé
con ellos un año. Después una amiga me dijo
que podría trabajar con otras personas que pagaban
más: 100 dólares por semana. Entonces salí
de donde estaba para ir a trabajar con otra familia.
Mis nuevos patrones me dijeron que como a ellos les pagan
por quincena, que así me iban a pagar ellos también.
En esa casa tenía que
levantarme a las cinco de la mañana para hacer tortillas
de harina, preparar el desayuno y el lonche para mis patrones.
Después del desayuno me ponía a limpiar la casa
y más o menos como a las tres de la tarde empezaba
a preparar la cena para que estuviera lista cuando ellos llegaran
como a las seis o siete de la noche. Después me quedaba
recogiendo la cocina. Terminaba como a las nueve de la noche.
Si había ropa para planchar, tenía que planchar.
Recuerdo que la señora quería que al limpiar
la casa moviera los muebles. Tenían una cama bien grande
de pura madera y quería que la moviera para limpiar
debajo de ella. Como no podía moverla yo sola, tenía
que quitarle los colchones. Para limpiar los baños
tenía que usar mucho cloro y me quedaban las manos
agrietadas porque no tenía con que protegérmelas.
Todas estas labores estuve haciendo por dos semanas. Entonces
le pedí a la señora que me llevara con mi amiga
para pasar el fin de semana y le pedí mi dinero, pero
me dijo que hasta que le pagaran a ella, ella no me iba a
pagar a mí. Entonces decidí buscar otro trabajo.
Cuando por fin lo encontré, de ahí le llamaba
a la señora para cobrarle el dinero que me debía.
Un día me contestó y me dijo que ya no estuviera
hablando porque no me iba a pagar nada y que si la volvía
a molestar le iba a hablar a migración y que ella misma
iba con ellos a sacarme de donde estaba para echarme a Juárez.
Nunca volvía hablarle. Estuve trabajando en casas por
23 años, y después empecé a trabajar
en el campo. Nunca regresé a vivir a Juárez.
Mi mamá murió hace un año y mi hija,
que fue más hija de mi mamá que mía,
se casó y ahora tiene dos hijos: una niña de
ocho años y un niño de cinco. Yo sigo tratando
de ayudarle económicamente para que ella no tenga que
separarse de sus hijos, porque ella trabaja en Juárez,
pero a veces no le alcanza porque también tenemos que
ayudar a mi papá y al resto de la familia.
Hace un año que estoy asistiendo a clases de GED. Tengo
dificultad para aprender porque muy apenas terminé
la primaria porque mis padres no me dejaron seguir en la escuela.
Soy la mayor de las mujeres entre mis hermanos y tenía
que ayudar a mi mamá en el trabajo de la casa, que
era mucho para ella.
Ahora me encuentro contenta y con entusiasmo para sacar mi
diploma de GED, y el día menos pensado, y con favorcito
de Dios, me voy a meter a estudiar inglés para seguir
una carrera técnica, para seguir
trabajando y poder ganar otro poquito más.
por: CIRILA RODARTE MORALES
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