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La separación familiar
Era una mañana calurosa
llena de sol…
La partida llegaba,
todo era triste y confuso.
Mi casa se transformaba,
mis padres y hermanos
con tristeza me miraban,
la hora llegaba.
Todos con tristeza me observaban,
nadie decía nada,
las palabras no bastaban
¡Cómo voy a extrañar
esas calles empedradas de mi barrio
por donde solía caminar!
La separación llegó
pero la del corazón no
pues nunca he de alejarme
de todos aquellos
de los que siempre
me voy a acordar.
Por: María del Rocío Ortega
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