A todas las familias de Candle Lighters

La búsqueda de la salud rompe fronteras

      Me considero una mujer decidida, fuerte, valiente; digo así porque mi vida no ha sido fácil tras el nacimiento de la tercera de mis hijos. A la edad de seis meses, mi tercer hija fue diagnosticada con una enfermedad llamada Histiocitosis, una enfermedad causada por un problema en la sangre que se trata con quimioterapia. En ese tiempo, a pesar de que mi hija había tenido el privilegio de haber nacido en Estados Unidos, vivíamos en Ciudad Juárez, en donde teníamos lo necesario para vivir. A raíz de este problema con mi hija nos vimos en la necesidad de emigrar a Estados Unidos para el bienestar de su salud.
      Al llegar a la ciudad de El Paso, Texas tuvimos muchos problemas, especialmente con el idioma inglés. Se nos hacía difícil comunicarnos con los doctores que estaban a cargo de mi hija, y con las enfermeras que laboraban en el hospital. Además, también tuvimos problemas económicos porque fue difícil para mi esposo encontrar trabajo en este país. Debido a esta situación nos vimos en la necesidad de trabajar en el campo. Un trabajo muy pesado, sobre todo, por las largas horas bajo un sol muy fuerte.
       Cada año, cuando mis hijos están de vacaciones nos trasladamos a los campos de cebolla, y algunas veces, a la pizca del chile. Ahí en el campo le informaron a mi esposo que existía un programa académico que nos ayudaría a superarnos. Con mucho esfuerzo y dedicación mi esposo tuvo la oportunidad de sacar su GED (General Education Development), que es un equivalente de preparatoria. Esta certificación le ayudará a mi esposo a salir adelante en este país, pues ahora ha continuado con el siguiente paso que es estudiar inglés.
       Ahora yo también estoy estudiando para poder sacar mi GED porque quiero ayudar a mis hijos en su educación, y porque quiero superarme para un mejor futuro. Como padres, queremos ser un ejemplo de superación para nuestros hijos y nuestra comunidad.

Por: Guadalupe López

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