Tras
haber practicado posibles características dentro
de las obras literarias se llevaron a cabo ejercicios
en los que los estudiantes tuvieron un acercamiento
práctico con los géneros literarios que
se les habían presentado. Leyeron nuevos ejemplos
y empezaron a escribir sus propias obras. Fue en esta
fase en que ellos mismos empezaron a establecer sus
preferencias en cuanto al género literario en
que querían presentar sus historias.
A
esta altura del proceso, todos los alumnos ya contaban
con cuando menos una pieza sobre la cual trabajar, por
lo que quise impulsarlos a poner en practica los temas
que se habían tratado sobre las características
y las posibilidades dentro las obras literarias. De
esta forma se fueron trazando composiciones más
concisas y completas.
La
última fase del proceso se dedicó a la
edición de los textos. Edición en el sentido
de contenido. Por cuestiones de tiempo, durante el periodo
que duraron los talleres, se les insistió a los
estudiantes que no se preocuparan por la ortografía
o la gramática de sus obras. Esto dio como resultado
que los estudiantes pudieran enfocarse en el contenido
de las mismas. Este enfoque no se alteró durante
el proceso de edición. Se desarrollaron actividades
en las que los estudiantes encontraban maneras de mejorar
sus escritos a nivel temático y de contenido.
También se trabajó en grupo de forma que
los estudiantes fueron editores no sólo de sus
propios textos, sino de los de sus compañeros,
por lo que esta última fase los ayudó
a desarrollar hábitos de lectura crítica.
Durante
el tiempo que duraron los talleres intenté alentar
a los estudiantes a leer en clase lo que iban escribiendo.
Aun cuando lo que leían en ocasiones era producto
de breves actividades, esto se convirtió en un
aspecto importante dentro de los talleres. Los alumnos
fueron adquiriendo conciencia y seguridad en sus escritos.
Uno de los mejores momentos en este proyecto fue una
lectura en la que se integraron las tres clases participantes.
Los alumnos leyeron sus obras en público y fue
un gran orgullo para todos los que participamos en este
proceso apreciar la seguridad con la que las leían.
El hecho de que desde el principio los estudiantes estuvieran
concientes de que escribían para una audiencia
que respetaba sus obras y sus historias, fue uno de
los factores más importantes para el logro de
este libro.
Otro
factor importante fue la ayuda y el apoyo que recibimos
por parte de las instructoras Lety Villalobos, Beatriz
Hinojosa y Bertha Torres. Cada una de ellas estaba a
cargo de una de las clases para ayudar a los estudiantes
con el resto de las materias necesarias para conseguir
su diploma de GED. Aun cuando ellas no dirigieron los
talleres de creación literaria, estuvieron presentes
en todas las clases que tuve con los estudiantes, y
dedicaron tiempo en los cursos que ellas ofrecían
para practicar o corregir los ejercicios que yo presentaba
durante los talleres.
Creo
que es importante agregar que tanto las tres instructoras
de las clases como yo aprendimos mucho de los participantes,
de sus historias y de la importancia de sus escritos.
Minerva Laveaga
Duarte |